¿QUÉ SIGUE DESPUÉS DE LAS ELECCIONES?

El pasado 1 de julio de 2018 se llevaron a cabo las elecciones más importantes
de nuestro país, en los últimos años. Tuvimos elecciones concurrentes donde
se eligió al presidente de la Republica, ocho gobernadores, senadores,
diputados federales y locales. La jornada electoral se caracterizó por una gran
participación, el 63 % de los electores a nivel nacional, acudieron a las casillas
para elegir a sus autoridades. El pueblo salió a votar y expresó su voluntad.
Los ciudadanos tomaron una decisión y la expresaron mediante el sufragio.
Los cómputos distritales 2018 llevados a cabo por el INE, confirmaron el triunfo
del Lic. Andrés Manuel López Obrador, para la presidencia de la República
Mexicana, con 30 millones 113 mil 483 votos; en el caso de la Gubernatura del
Estado de Veracruz, los cómputos distritales del OPLE, confirmaron el triunfo
del Ing. Cuitláhuac García Jiménez, con 1 millón 667 mil 239 votos. No
obstante que el número de votos definen al ganador, a final de cuentas, el que
gobierna llega al triunfo sólo con una parte de los electores; sería bueno que
nuestro sistema democrático contara con la segunda vuelta para que realmente
se gobernara con el apoyo de las mayorías.
Llegue nuestro reconocimiento a todos los actores del proceso electoral que
acabamos de vivir en México, a las autoridades electorales, a quienes sirvieron
en las diferentes casillas, a los candidatos, partidos y coaliciones, pero sobre
todo a los ciudadanos por su copiosa participación en la jornada electoral del
día primero de julio de 2018.
Ahora, debemos recordar que la participación ciudadana no se limita ni mucho
menos concluye el día de las votaciones, lo que viene es el cumplimiento de las
promesas hechas en campaña. Ahora, a los ciudadanos nos toca verificar que
se lleve a cabo lo que se anunció con tanta pasión durante las campañas. Este
momento será decisivo, porque dicho cumplimiento dará respuesta a las
expectativas de los votantes y será signo inequívoco del respeto a la confianza
depositada en quienes gracias al voto de los electores, han accedido a un
cargo de elección popular conforme a nuestro sistema democrático.
Las autoridades electas tienen, además la gran responsabilidad de concretizar
dichas promesas de campaña para resolver los grandes problemas y desafíos
que estamos enfrentando, lo que ya de por sí viene resultando urgente. Existe
una pobreza galopante, las estrategias de seguridad no han dado los
resultados que se esperan, urgen los empleos y las inversiones, se necesita
eficientar los servicios de salud, muchos jóvenes se quedan sin un espacio en
la universidad pública; se necesita cultivar la cultura de la legalidad y una mejor
distribución de la justicia. El tejido social está lastimado y es necesario
reconstruirlo.
Está pendiente aplicar el Sistema Nacional Anticorrupción, adelgazar la
burocracia, disminuir el costo tan alto del sistema electoral, alentar al sector
productivo, cuidar el gasto público y atender todo el sector social.
Toca ahora integrar los mejores equipos para dar el 100% en el servicio
público. No hay tiempo para improvisar o ensayarse, se requiere competencia y
no caer en los abusos de autoridad que hemos padecido grandemente. Sería
laudable que se retomen, las propuestas de otros grupos, para que prevalezca
el bien común.
Será muy importante que gobierno y sociedad caminen de la mano para llevar
a cabo esta misión. La etapa de la contienda y las promesas ha terminado,
ahora todos debemos involucrarnos en la construcción de una mejor sociedad.
Como han dicho los obispos de México, en su mensaje del 2 de julio de 2018
“sólo podremos crear mejores condiciones de desarrollo para todos, si nos
involucramos en primera persona, en el mejoramiento de nuestros municipios,
entidades federativas y de toda la República Mexicana. Ningún gobernante por
sí mismo tiene todas las ideas y todas las soluciones”.
Como comunidad cristiana tenemos esperanza de que es posible crear el
México que anhelamos, creemos que la ciudad eterna donde no hay luto ni
dolor, ni se sufren necesidades, se construye desde nuestro presente. En base
a nuestra identidad y naturaleza, siendo respetuosos de las instituciones y de
los derechos humanos, seguiremos promoviendo y fomentando una cultura de
la participación ciudadana para que, con una participación cada vez mayor de
todos, contribuyamos en la consolidación del bien común.

Post Tags: