TIERRA DE BABEL / Jorge Arturo Rodríguez / El Libro de Condolencias

Preocupa y, por supuesto, enoja (¿o al revés?) que por un lado los procesos electorales que estamos viviendo, incluyendo los dichosos debates “batidos”, no cambiarán mucho a México; y por otro que la situación actual empeora. Estamos a la deriva.

Con el TLCAN, los países interesados renegocian el futuro de todos los mexicanos. Y dicen que podrían ponerse de acuerdo en diez días para evitar que los trabajos coincidan con las elecciones de julio en México. ¿A poco? No será que también coincidan con el mundial de futbol en Rusia y, claro, con algún partido de México en contra de… Entonces andaremos más idiotas y ni nos daremos cuenta cuándo nos cogieron.

Y hablando de partidos, partido se encuentra el país, dividido, sin rumbo. Pero no tiene la culpa el indio… Sí, la situación encabrona. No hay día que no amanezcamos con una mala noticia, con la violencia ante nuestras narices, hasta en las mejores familias, con las temibles sonrisas en las calles porque ya ni creer en nuestras sombras.

El escritor Sergio Cordero escribió: “Paradoja: Querer protegernos de la muerte cada uno en particu­lar es lo que está terminando con la especie humana.” Y tal parece que así es. No hay forma de pensar en algo positivo. Los asesinatos (los asesinos) de los jóvenes estudiantes cineastas y disueltos en ácido, no tienen madre y quizás ni perdón, aunque dicen que perdonar es lo que nos hace libres. Y no es el único caso y ni de ahora, ha sido y viene desde hace mucho, desatada la inseguridad, la muerte y la impunidad. ¿Quién responde? ¿Nuestras autoridades tapándose unas a otras? ¿Las que vienen?

¿Cómo salir del fango? ¿Cómo detener la hecatombe?

La todavía embajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, dijo hace poco que le hubiera gustado ver resultados ante “una epidemia de opioides” en ambos lados de la frontera, lo que calicó de tragedia.” (eluniversal.com.mx, 24/04/18).

Toda proporción guardada y en otro contexto, desde luego, la colombiana Ingrid Betancourt comentó: “Cuando yo comparo las conversaciones que tenía con la gente, con los colombianos en la calle, estábamos muy marcados, sin darnos cuenta, por la violencia. Muy traumatizados por la sangre y también había una forma de adicción a la violencia.” (elpais.com, 24/04/18).

¿Nos está pasando: “una epidemia de opioides” y “adicción a la violencia”?

A estas alturas –más bien bajuras-, con tantas muertes, lo más seguro es que sólo nos quedemos con el Libro de Condolencias: lo escribiremos, seremos los protagonistas y lo leeremos nosotros mismos, muy probablemente sólo por curiosidad.         Porque la curiosidad mató al ratón, no al revés.

Feliz Día Internacional del Libro.

 

Los días y los temas

 

Enhorabuena a la licenciada Mayra Teresita Cortés Rodríguez, quien es la nueva encargada del Centro de Estudios para la Igualdad de Género y los Derechos Humanos del Congreso del Estado, en sustitución de Martha Mendoza Parissi.

Cortés Rodríguez señaló que su trabajo en la LXIV Legislatura estará apegado a lo que marca el Reglamento de los Servicios Administrativos del Congreso del Estado de Veracruz en relación a desarrollar, formular y supervisar el trabajo de investigación que, desde una perspectiva de los derechos humanos y de género, permita orientar y acompañar el trabajo legislativo que hacen las diputadas y diputados.

Como siempre: resultados, resultados, resultados, es lo que la gente reclama.

 

De cinismo y anexas

 

Armando González Torres escribió los dos siguientes aforismos:

* “El único perdón que vale, el que carece de motivo.”

* “Lo peor de todo es que nunca podemos predecir hasta dónde podemos perdonar.”

Ahí se ven.

Post Tags: